viernes, 18 de diciembre de 2020

TAME IMPALA - INNERSPEAKER

En el mundo del rock, es complicado lograr ser lo suficientemente original y ambicioso como para que un álbum sea un logro tanto artístico como comercial. Sin embargo, cuando Kevin Parker formó el proyecto Tame Impala, logró lo anteriormente mencionado al ser lo bastante artístico y comercial.

Como ya previamente he contado a lo largo de este blog acerca de Tame Impala, es preciso tener en cuenta que no se trata de una banda de rock psicodélico, sino de un proyecto musical donde Kevin Parker, mente maestra detrás del mismo, actúa como cantante, arreglista, multi-instrumentista, productor y un largo etcétera.

Aun así, ya finalizado el verano del 2009, Parker logró completar todo el trabajo básico en Wave House, adicionalmente en su propio estudio casero, y sobretodo en los Poon's Head Studios contando con la ayuda del productor David Fridmann (The Flaming Lips) y sus compañeros de banda, Jay Watson y Dominic Simper, contribuyendo con los toques finales.

It's Not Meant To Be, la primera placa del LP, es un tema basado en unos cálidos arpeggios de guitarra, una lírica y trabajo melódico que nos remite a los años sesenta. Enseguida irrumpe Desire Be Desire Go, contundente y visceral pero con un ritmo mucho más pegadizo. Los teclados buscan mayor protagonismo en la alucinante Alter Ego, un corte aun más volado. Lucidity, por otro lado, mantiene el nivel guitarrero en todo su esplendor. Para romper el molde viene Why Won't You Make Up Your Mind?, recargada de teclados y guitarras evocadoras. Avanzamos con Solitude is Bliss, sin duda mi preferido de este disco, una composición más limpia y con una letra que deja relucir esa temática sobre la soledad.

Ya en el ecuador del LP nos encontramos con Jeremy's Storm, un instrumental muy hipnótico que nos evocan a un estado de lisérgia. Le sucede Expectation, con un riff demoledor y un sentido por la melodía más progresivo. Y en un suspiro, surge The Bold Arrow of Time, el corte más infravalorado de todo el conjunto, sus arrolladoras guitarras y su estrepitoso ritmo lo ponen en testimonio. A continuación Runaway, Houses, City, Clouds, la pista más larga del álbum. Y para cerrar llega I Don't Really Mind, una de las mejores canciones del conjunto, en donde despedimos un disco que, literalmente, nos hace volar.

Innerspeaker (Modular) fue el verdadero soplo de aire fresco y el gran impulso que necesitaban no solo el rock psicodélico, sino el rock del siglo XXI como tal, con un nuevo talento dispuesto a darlo todo y a traer devuelta un nuevo punto de partida para la música de guitarras en la actualidad.

Tras la buena acogida de Innerpeaker, dos años después le sucedió la opera prima Lonerism (2012). Años más tarde daría un salto en grande con Currents (2015), y más recientemente, fuimos testigos del álbum The Slow Rush (2020)¡Hasta la próxima roqueros!

Reseña destacada

THE SMASHING PUMPKINS: TRES DÉCADAS DE MELANCOLÍA Y TRISTEZA INFINITA

Desde el rock alternativo existen álbumes que trascienden a sus propios creadores, obras que se convierten en una entidad propia más allá d...

Reseñas populares